Escribí hace dos días en el blog “Locombianadas, este infierno paradisíaco” que me parecía tremendo que los medios colombianos hubieran dedicado tan poco espacio al accidente de un autobús, en la vía Pasto - Mocoa, en el que murieron 11 personas y quedaron heridas más de 20. (Acá lo que ha salido en el Diario del Sur, de Pasto, el medio que más ampliamente ha informado sobre lo ocurrido).
Al día siguiente del accidente, las versiones impresas de los principales diarios nacionales, no informaron mucho más de lo que apareció en las ediciones electrónicas. Ni una sola línea sobre el accidente salió en sus portadas, como se puede ver arriba.
Once muertos en la zona que el presidente Juan Manuel Santos dijo que era más bella que Suiza, no clasificaron para las primeras páginas de los periódicos. En parte porque la vida en Colombia vale muy poco. Y en buena medida porque el periodismo colombiano es poco humano.
Hoy, en su cuenta de Twitter, Diego Santos, gerente de contenidos digitales de El Tiempo, refirió una nota aparecida en el diario estadounidense The New York Times. En ella el periodista Kirk Semple cuenta el drama de una familia de inmigrantes dominicanos en Estados Unidos, de la cual ocho integrantes murieron en un accidente de tránsito.
“Así se debe hacer periodismo. De un acidente de tráfico mortal, periodista busca historia. No se limita al registro”, escribió Santos. Y precisamente eso es lo que no siempre estamos haciendo en Colombia.
